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domingo, 10 de diciembre de 2017

viernes, 8 de diciembre de 2017

miércoles, 6 de diciembre de 2017

domingo, 3 de diciembre de 2017

SI TIENES QUE CASTIGAR...

Hazlo de forma eficaz y positiva

Es importante que los niños aprendan que las acciones que realizan tienen determinadas consecuencias, y a veces estas consecuencias no son de su agrado. El castigo puede ser necesario pero empleado de manera racional con el objetivo de educar al pequeño. Nunca debe ser humillante o perjudicial para su autoestima o bienestar.

El castigo debe entenderse no como una forma de hacer sentir mal a los niños sino como una consecuencia a una acción determinada. Para aplicarlo es fundamental que los niños entiendan el porqué del mismo, y comprendan que ocurre cuando hacen determinadas acciones.

Debe entenderse como una especie de trato o acuerdo más que como un castigo, como cosas que debemos hacer para conseguir algo, o cosas que no debemos hacer para dejar de tener consecuencias negativas.


Pautas para educar con el castigo positivo

* Consecuentes y contingentes a la conducta. Esto quiere decir que deben ser lógicos en relación a la conducta, no deben ser ni demasiados excesivos ni demasiado flojos. Y producirse cuando se produzca la conducta, no podemos dejarlo para otro momento puesto que no lo relacionarán con la acción.

* Se firme. Un "NO" o un "DEJA ESO" dicho de forma contundente son más eficaces que versiones más suaves de las mismas órdenes

* No deben ser dañinos o humillantes para ellos, en ningún caso. No debemos olvidar que nuestro objetivo es educarles, para que lleguen a ser adultos felices, personas críticas y autónomas, adaptados a la sociedad. Para ello el castigo puede ser necesario, pero si éste es humillante o dañino, pierde todo su valor educativo y conseguimos lo contrario.

* Coherentes.  Deben cumplirse siempre los castigos, si no es así no serán eficaces. Por eso es bueno hacer un castigo lógico y no excedernos. No podemos castigarles primero con mucha fuerza, excediéndonos y poco a poco ir suavizando.

* Es mejor que los castigos no estén basados en cosas materiales, son más efectivos si los basamos en actividades de su agrado o desagrado. Si el castigo consiste en comprarle o no comprarle algo al pequeño, le estamos enviando un mensaje confuso, que no anima a la reflexión sino a conseguir un bien determinado.

* Los castigos no deben ser amenazantes. Se le informará de lo que ocurre si hace o no hace determinada conducta, pero no se le amenazara con ello. Debe ser visto como una consecuencia lógica y no como una amenaza.

* Es muy importante que tengan alguna relación con la conducta concreta. Es decir si no come verdura el “castigo” será no comer helado, ya que guarda relación y podemos hacer que comprendan el porqué. En cambio si el “castigo” por no comer verdura es no ver la tele. La consecuencia no tiene nada que ver con la conducta y el pequeño no lo entiende. Si no puede comer helado es porque necesita alimentarse bien, guarda una relación.

* Refuerza comportamientos positivos. El castigo sólo dice al niño lo que no debe de hacer. Mejor ofrécele alternativas aceptables al mal comportamiento. Es decir si no recoge los juguetes no podemos salir al parque, pero en cuanto los recoja esta consecuencia negativa finaliza y salimos todos al parque. Los refuerzos también son fundamentales,  elogiar al niño cuando cumple con lo que esperamos y animarle en sus acercamientos a la acción deseada.



viernes, 1 de diciembre de 2017

martes, 28 de noviembre de 2017

AYUDAR EN CASA

Los niños, a menudo, consideran las pequeñas tareas como obligaciones difíciles y desagradables que les imponen cuando ellos preferirían hacer otras cosas. Aunque las tareas tengan poca importancia, muchas veces provocan disputas para lograr que se lleven a cabo.

Si se considera que cada miembro de la familia debe participar de la responsabilidad de las tareas de casa, especialmente si ambos padres trabajan, es mejor hacérselo ver al niño o niña desde el principio para que crezca con la idea de que ayudar en casa forma parte de su rutina diaria normal. Por supuesto que no hay que agobiar al niño con las tareas en la casa, pero unas pocas y simples responsabilidades ayudarán a sobrellevar el trabajo doméstico y enseñarán al niño a cooperar.

Cuando un niño aprende a realizar por su cuenta tareas domésticas y de autonomía, descarga a sus padres y maestros de un trabajo que de otro modo deberían realizar ellos. Al mismo tiempo, el niño comienza a participar en la vida de la familia y de la escuela de una manera más constructiva.

A menudo, los niños no adquieren el hábito de ayudar en casa si alguien lo hace por ellos. Cuando son un poco mayores, los padres cambian de pronto los papeles y les dicen: "esto debéis hacerlo vosotros", entonces es más difícil.
Por ello, es mejor aprovechar ese momento desde pequeñitos en el que ayudar es algo divertido. Además debemos tener en cuenta, que el enseñar a un niño a tener determinadas responsabilidades que cumplir en su casa, le ayudará a alcanzar un mayor grado de madurez, por lo que cuando sea adulto será una persona responsable.

Las tareas deben ser apropiadas a la edad y capacidad del niño pero resulta útil ir cambiándolas a medida que el niño crece, especialmente si hay más de un niño en la familia.
Habrá que establecer también un determinado momento para que realice la tarea, por ejemplo, poner la mesa antes de la hora de comer, recoger sus juguetes antes de ver los dibujos en la tele...

Cómo pueden colaborar en casa los niños de dos y tres años:

- Recoger los juguetes de su habitación y colocarlo en su baúl de forma sencilla y divertida. En esta labor inicial es aconsejable que lo haga siempre contigo porque 'le ayudas' a recoger.   

- Poner los pañales en la basura o la ropa sucia en el cesto. Ayudar a separar los calcetines.

- Dar de comer a una mascota. Regar las plantas.

- Vestirse solo. Ir al baño solito.

- Retirar su plato de la mesa y dejarlo en la cocina.


Cómo pueden colaborar en casa los niños de cuatro y cinco años:

- Ayudar a poner y quitar la mesa. Ayudarte en la cocina con las tareas fáciles.

- Ayudarte  a hacer su cama y recoger su habitación.

- Ayudarte a doblar toallas.

- Barrer.

- Ayudar en la compra doméstica y colocar las cosas en su sitio.


Cómo pueden colaborar en casa los niños de 6 y 7 años:

- Recoger sus juguetes sin ayuda. Tener el cuarto ordenado.

- Regar las plantas.

- Doblar calcetines.

- Ayudarte a enjuagar los platos.


Cómo pueden colaborar en casa los niños de 8 a 10 años:

- Lavar los platos.

- Cambiar las sábanas y hacer su cama solo.

- Limpiar (barrer, quitar el polvo, tener ordenada su habitación, etc.)


Cómo pueden colaborar en casa los niños de 10 a 12 años:

- Poner la lavadora.

- Realizar platos sencillos en la cocina.

- Limpiar sin supervisión.

- Sacar la basura.

Si la tarea que se le asigna es muy difícil para su edad, lo más probable es que se frustre, no la termine y le cueste colaborar en otras ocasiones. Por este motivo resulta imprescindible ajustar las demandas de los padres a sus años y capacidad de realizarlas. Además si no lo hace igual de perfecto que los adultos no importa, porque hay que darle valor a su esfuerzo y enseñarle a hacerlo mejor para la próxima vez.
Tan pronto como el niño sepa realizar por cuenta propia la mayor parte de la tarea habrá que recompensarle con cosas que le guste hacer.

Es muy importante también no hacer las tareas asignadas al niño si se le olvidan. Si deja su ropa en el suelo y siempre se la recogemos, no aprenderá que es una responsabilidad suya y pensará que da igual que la recoja o no. En lugar de esto, habrá que decirle lo que ocurrirá si a partir de ese momento se le olvida hacerlo. si su ropa está por el suelo, habrá que decirle que indicarle que la recoja o no habrá ganado la recompensa acordada.

Hay que tener en cuenta que cuanto más tarde comience el niño a ayudar en casa, más difícil será educarlo para que sea constante y ordenado en todo lo que haga. Si los padres animan a su hijo, hasta el niño más descuidado puede llegar a reformarse.



lunes, 27 de noviembre de 2017

miércoles, 22 de noviembre de 2017